martes, 8 de mayo de 2012

El segundo vals


Era ruso el tio.
Ahí donde le ven ustedes con ese careto puede pasar por todos menos por eso y mire usted qué casualidad que como dijo aquel que dijo, que el arte no tiene fronteras, es por eso que las fronteras en estas cosas es lo de menos.

Tuvo mala suerte quizás en la vida o quizás no ¿quien sabe?, todo ahí que decirlo y para colmo al juntarse con gente que no debiera de haberse juntado, debió de elegir bien sus amistades y por supuesto también se debió de arrimar al sol que mejor le calentase. Pero eso se hubiese llamado inteligencia y eso de la inteligencia para mi que no es muy propio en estos casos porque todo lo que se puede esperar de un artista es todo lo contrario.
Quizás Sr Schostakóvih debieron de decirle a usted de que no se puede uno revolucionar contra una revolución. no puede ser según las leyes de la física.
Nació usted en el también jodido siglo XX y según su corazón eligió sus amistades y por eso siguió usted su instinto porque si a algo en este mundo que hay que tenerle siempre respeto es al propio corazón.
Sr. Dimitri Shostakóvich, su música paso de ser perseguida, denunciada y prohibida a ser admirada y reconocida mundialmente y sobre todo fuera de nuestras fronteras tanto de la suya como de la mía y no hace mucho que digamos.
De todo lo que usted hizo de voluntad o de todo lo que le obligaron hacer no nos queda mas que su música y entre ella este hermoso vals.
Es por eso que a usted y a sus amigos, colegas, camaradas o como os llaméis contrarios de lo contrario y en esta entrada de primavera les dejo en memoria de su nombre Sr. dimitri estas humildes letras y le agradezco este hermoso vals de corazón que me hace sentir desde lo más profundo de el que la búsqueda de la felicidad tanto nuestra como la de los demás es lo único que no se debe de abandonar y dejar de perseguir en nuestras  futuras vidas y para siempre. 

Chiclana de la frontera. El segundo Vals.

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