miércoles, 18 de marzo de 2015

El pasaje de los sueños (Enero de 2.007)

Lunes 1 de enero 2.007.
Estoy en el bar cachito con Guillermo y Julio, Guillermo me da un billete de 10 euros doblado horizontalmente por un trabajo que le he hecho, están contento por con el trabajo que le he entregado y los 10 euros a mi me parece mucho dinero para lo poco que me ha costado realizar el trabajo, después de que me invitase a una cerveza me voy y me despido de ellos con un remordimiento interior muy desagradable que me hacían sentir que había abusado de ellos mientras que ellos estaban contentos conmigo y con mi labor.


Sábado 6 de enero 2.007.
Voy con Carlos caminando los dos por la acera le voy diciendo lo que pienso de él con intención de enfadarlo y cabrearlo pero a Carlos le da igual, intento cabrearlo y no se cabrea. Antes me costaba muy poco trabajo hacerlo y lo sacaba de quicio cada vez que quería. Vamos por la acera pasando por la fachada del bar las guitarras hacia la oficina. Me siento bastante mal cuando veo que ya no lo cabreo tanto y veo que él está centrado en otras cosas que le preocupa y que no me hace caso no solo a mí sino a nadie. Trato de ayudarlo de algún modo pero es hermético e introvertido como la fiambrera de un albañil.
Jueves 11 de enero 2.007.
Me llaman y acudo a un lugar allá por la calle arenal está muy oscuro y cercado por una obra es un lugar situado a la altura de la casa de Ramona, pero por detrás está todo abandonado y siniestro cuando oigo alguien que me llama y necesita ayuda y me acerco cuando me veo muchas ratas que me atacan, son muchas y trato de no tocarlas pero la intención de ellas es de morderme donde puedan, algunas se me engancha en el pantalón y otras en la cazadora, me da asco de tocarlas pero veo que tengo que perder el asco por cuestiones de supervivencia, empiezo a cogerlas con las manos y a golpearlas contra el suelo mientras continuo con ellas exterminándolas a patadas y a pisotones y cada vez son mas y mas, me estoy cansando lentamente y necesito administrar las fuerza pero no puedo con ellas, son tantas y tantas que empiezo a sentirme abatido y abandonar la lucha y rendirme pero algo me lo impide y sigo con mi ritmo de lucha hasta que veo que poco apoco empiezan a venir menos y hace que me anime cuando sigo con más garra y con mas entusiasmo noto que ya son menos ratas las que viene y acabo con todas cuando me doy cuenta de que no me atacan y me huyen las persigo y me quedo solo rodeado de miles de ratas muertas y yo en el centro con más ganas de que viniesen mas otra vez. Al final me sentí solo y lamente no poder continuar la lucha.
Viernes 12 de enero.
Voy con mi primo detrás de él de paquete con su gran moto callejón de los frailes hacia la carretera de medina, a la altura del tren de lavado mi primo hace el caballito con esa fantástica puch minicros color verde y con su complicidad salto hacia detrás de la moto y quedo completamente de pie justo cerca del stop del callejón.
Seguidamente mi primo se salta el stop con dirección a la calle ancha para abajo y aminora la marcha para que yo salte otra vez encima de la moto y lo hago con mucha facilidad. Seguidamente acelera todo lo que puede y cuando llega a la bodega del tío recurso levanta la rueda de delante y nos marchamos los dos calle abajo con dirección al pájaro o al puente grande haciendo el caballito.
Miércoles 24 de enero 2.007
Alguien me quiere enseña caballos y están en cuadras, voy con varias personas y no tengo intención de montar. Uno de los que van conmigo y no conocido por mi se precipita y sin permiso monta uno de ellos y lo pone a galope tendido mientras contemplo la escena, con total velocidad y dominio aprecio de que va con dirección hacia un muro de bloques que hay delante y se estampa contra él y es tal la velocidad que llevaban que jinete y caballo se hacen pedazos ante mí. Estoy en un almacén de construcción llevo la ropa algo sucia y sudada y allí hay ropa nueva y limpia, organizo y ordeno el almacén y me cambio de camiseta por una nueva cuando veo un pantalón color violeta muy raro pero me gusta. Están ahí trabajando hay movimiento en el almacén y de repente encuentro una cartera bastante usada y con poco dinero y enseguida supe que era la de juli un antiguo compañero de trabajo, voy a buscarla y se la doy y me pregunta que como sabía que era la de él y le digo que porque tenía poco dinero y el empieza a reírse a carcajada, nunca en la vida real vi a juli reírse a carcajada.
Me veo conduciendo un coche que no es el mío, me acompaña Guillermo y mientras conduzco se me ocurre la idea de cambiarme de pantalón por aquel pantalón color lila que había visto en el almacén, Guillermo se exalta y se pone como una moto recriminándome lo que estoy haciendo, de repente me veo a una familia completa con niños pequeños cruzando un paso de peatón y voy directo hacia ellos mientras busco el pedal del freno y no lo localizo, Guillermo grita despavorido, bueno en la vida real Guillermo también grita con facilidad, pero yo siento y presiento que el atropello es inminente cuando llego donde está la familia logro esquivarlo y salimos todos ilesos y empiezo a preguntarme de qué modo he podido evitar el atropello.
Me encuentro con un personaje muy conocido por mí en un bar, es una persona que me resulta muy agradable, el se siente muy bien está invitando a todo el mundo parece el rey de la fiesta pero le noto que lo que lo que mas pretende es el sorprenderme e impresionarme, me da la sensación y me lo parece que a el le agrada de que yo esté allí, a simple vista parece que le va muy bien la vida, no me preocupa el saber quién es y mucho menos que recordarlo, el caso es que cuando me despierto recuerdo que era el peña un antiguo amigo y compañero de colegio de la infancia que se fue a vivir a cadis y que jamás supe de el, es muy curioso pero hace bastante tiempo que se fue de Chiclana a vivir a Cádiz y jamás supe nada mas de él pero lo más curioso es el hecho de que me lo halla recordado un sueño.
No tenido durante tantos años ni la más mínima noticia del nunca jamás y cuando se fue yo tenía unos 7 u 8 años, Cuando lo vi en el bar era un hombre y no un niño como yo pero yo no llegue a notar la diferencia.
Martes 30 de enero de 2.007

Me encuentro detrás de una enorme carrosa de carnaval, Dolores esta encima de ella y sentada detrás mirando hacia mí que voy andando detrás, ella está disfrutando mucho pero yo estoy angustiado porque veo que entre la multitud y la euforia de la gente tirando papelillos ella no se percata del peligro que está pasando si pierde el equilibrio y se cae. La carrosa llega a la calle ancha y a la altura del bar niño del puerto le grito constantemente de que se guarde cuidado con el equilibrio y que se agarre bien, yo sigo con la angustia de que se va a caer y se cae hacia detrás quedando colgado por los pies a la altura de las rodillas, pero veo que lo ha hecho a propósito porque mientras esta colgando ríe y ríe a carcajadas enganchada cabeza abajo a posterior se levanta quedando en el mismo lugar donde estaba pero se vuelve a tirar una y otra vez mientras que mi angustia se convierte en pesadilla. 

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